Artes Marciales: Una Práctica Evolucionaria

16.01.2015
Artes Marciales: Una Práctica Evolucionaria

Hola, mi nombre es Valery Prosvirov, soy el Maestro y Jefe de la Escuela de Artes Marciales Chinas El Dragón Dorado.

Dzidu Krishnamurti dijo una vez: “Hacer  lo que deseas – una verdadera esclavitud, pero hacer lo que es necesario – esto es verdadera libertad.” Estas palabras de sabiduría pueden ser difíciles de comprender en el mundo de hoy con todo su materialismo y necesidad de gratificación inmediata. Es fácil confundirse entre lo que queremos y lo que necesitamos. Satisfacer necesidades requiere esfuerzo, mientras que en la satisfacción del deseo buscamos los medios más fáciles para el fin: en otras palabras, pereza.

Complicamos nuestras vidas al guardar mucha información innecesaria y dejando poco lugar a información útil que nos puede ayudar a crecer. Siempre estamos corriendo, despertándonos temprano, trabajando hasta tarde, no teniendo tiempo suficiente para las partes importantes de la vida. De manera negligente dejamos a un lado el pasar tiempo con los seres amados mientras se racionaliza que hacer dinero para ellos de alguna forma justifica la falta de tiempo compartido con ellos. Ellos no son felices y tampoco lo eres tú. ¡Sueñas que un día todos tus esfuerzos darán resultado y serás un héroe!

Lograr balance debería ser el objetivo de nuestra vida. Vivir en los extremos en esperanza que un día esto llevará al balance es la manera en que la vida acaba en arrepentimientos, en promesas sin cumplir.

Pero asumamos por un momento que uno puede alcanzar balance por medio de los extremos, dando todo tu tiempo al trabajo, olvidando a los seres queridos por la promesa de volverse rico. Muy bien, ahora que eres rico, ¿cómo reparas tu relación con hijos que han crecido sin ti? ¿Cómo reparas tu relación con una mujer que ha olvidado por qué se enamoró de ti? ¿Qué hay del gran balance?

Recuerda que mientras el sol está sobre tu cabeza, hay oscuridad sobre alguien más. ¿No merece todo el mundo disfrutar del sol? En serio, ¿has pensado realmente en la expresión “Yo hago lo que quiero”? ¿Has pensado en cómo suena? Comerás lo que quieres, dormirás cuanto quieras… no pensarás en el dinero sino sencillamente comprarás un nuevo automóvil cuando al viejo se le haya agotado el combustible. Estarás pensando más en ti que en los demás. Tal vez en intento de contrarrestar y obtener balance tomarás unas cuantas clases de yoga y meditarás el mantra, “no soy una persona egoísta, no soy una persona egoísta… ¡guau, eso estuvo fácil!” O tal vez en cambio de caer en la búsqueda del dinero solo por el dinero, serás creativo y útil para los demás, serás “útilmente creativo”. Tal vez inventarás un nuevo vehículo, piensa en Tesla… ¿por qué no? Una búsqueda valiente, pero… ¡siempre hay un desagradable PERO! Constantemente se nos recuerda que en cualquier causa justa la mayoría del tiempo es dedicado a hacer cosas que no queremos hacer. Quizás 20% irá a la creatividad, mientras el resto del tiempo se pasa en rutina molesta: negociaciones, acuerdos, firmas, aprobaciones, cuentas, controles, etc. Solo para mencionar algunas tareas mundanas que hay que realizar para llevar un negocio exitoso.

Como sabes, ningún cielo carece nubes, y ninguna vida carece preocupaciones, solo hay un acercamiento diferente a esto. Contrario a la creencia popular, el aceptar las nubes y las preocupaciones nos ayuda a hacer lo que es necesario.

Pero, la expresión “yo quiero” y la actitud detrás de esto nos causa grandes problemas. Lo más pronto que entendemos esto, lo más rápido que podemos ajustar nuestra actitud de pereza a esfuerzo. Si entiendes que todo camino digno requiere esfuerzo, entonces empiezas con la mentalidad adecuada y creas mejores oportunidades para cumplir tus objetivos.

Como maestro y profesor con más de 30 años de experiencia, puedo decir con absoluta seguridad que no hay mejor arma en contra de la pereza que las artes marciales. La pereza es un enemigo insidioso que toma muchas caras. Mira alrededor tuyo y verás mucha gente aparentemente inteligente en un muy mal estado físico. Ellos siempre dicen que no son perezosos, solo que están ocupados. Hay otros que están sobredesarrollados físicamente pero son ineducados; con ellos la misma historia, no tienen tiempo de leer libros. Estos son solo dos ejemplos de mucha gente que contar.

Mucha gente “moderna” posee una pereza que es tanto enorme como desatada. Uno no puede vencerla al sumergirse en programas de ejercicios de moda o en deportes de combate aparentemente elegantes. Estas cosas proveen una ocupación de corto tiempo, por una parte, y la ilusión de desarrollo, por otra. Y donde sea que haya ilusión, hay también pereza e ignorancia, es una regla que ha existido desde que los humanos caminan la tierra.

Entonces, ¿cómo combatimos esta ilusión y encontramos balance? ¿Cómo le decimos a la gente que está entrenando fuertemente en un gimnasio, o corriendo una media maratón o detrás de su escritorio diez horas al día que no se están desarrollando, hasta el contrario, están en regresión; que están comiendo solo una parte de la cena y dejando el resto?

La respuesta es al utilizar un sistema completamente integrado, uno que fue desarrollado y perfeccionado hace siglos que afecta todas las partes más importantes de una persona: moralidad, inteligencia, espíritu y cuerpo. Estas partes integrales habrían de desarrollarse juntas, siguiendo una regla sencilla – la regla de El Camino del hombre perfecto. A mucha gente estas palabras le pueden sonar pomposas, pero tienen un significado muy profundo y solo al ver muy al fondo traspasando la superficie podrán entenderse. El objetivo principal de las artes marciales es mucho más que la habilidad de patear alto o golpear rápido, ¡es el perfeccionamiento propio!

Las artes marciales tradicionales chinas que practico y enseño son un sistema perfecto para cada ser humano. No se trata de cinturones y trofeos que alimentan el ego, se trata de evolucionar hacia un yo más elevado y, por ello, una comprensión de las cuestiones más grandes de la vida.

Es una práctica evolucionaria dirigida a lograr balance y perspectiva.

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